miércoles, 17 de septiembre de 2014


Serie campo ciudad  Agua, reflejos,  nostalgia


En la fotografía tanto como en mis ventanas busco mostrar mi mirada, lo que veo que puede ser distinto a lo que ve el otro, instantes. Tomo los reflejos formados por el agua que dejo la lluvia y en ellos encuentro marcos y entradas al igual que en ellas. En estas hablo de recorrido, de instante, de lo que es y lo que no es. El reflejo cambia si me muevo, mis ventanas también.
La  ventana es un elemento constante en mi obra. Son muchas cosas las que me conectan con ella, pero es la historia y mi relación con ella la que más  me interesa, esta, como cambio de tiempo. Creo que la historia se reconstruye con pequeños gestos, que cambian según quien lo mira y quien lo cuenta y el tiempo en que lo vive, por eso es el marco de mi mirada de esta, nuestra historia, como nuestro tiempo pasado. No de grandes relatos, sino de lo simple y lo cotidiano. Por eso si bien la ventana parece que nos habla de espacio, a mí me habla de tiempo, porque con ella marco esta relación entre ambos: El espacio me cuenta el tiempo y recorro el tiempo reconociendo  el espacio. A través de ellas me conecto con otros tiempos distintos al tiempo actual.
Con mi primer ventana, cual voyeur, voy mostrando detrás las historias de otros, reconstruyéndolas con personajes y sus objetos, pero soy yo la que observa y crea su lógica de recorrido, transformando todo en un espacio propio, mostrando mi mirada en un tiempo. Por eso no hay una lógica espacial convencional, los elementos varían según mi propia mirada, y se agrandan y achican con el capricho de mi memoria, esto siento me pasa cuando voy atrás en mis recuerdos.
Por qué ventanas?
 Por tantas cosas, entre muchas de estas soy arquitecta y para mí  es el elemento principal de una obra, es un elemento construido por el hombre tanto como separación  y como nexo con el afuera, como pasaje de luz,  se puede modificar toda la vida de un ambiente solo con la incorporación de ella.
Desde siempre me gusto ver como la luz puede entrar a un recinto oscuro y lo transforma, como si la luz tocara algunas partes y las realzara, develando solo una parte. Siendo estos gestos de la luz en el espacio, acariciándolo. 
Lo que empezó como un juego observando al caminar a través de ellas, objetos y elementos, personas u espacios, fragmentos de posibles relatos, relatos imaginados, se convierte en un  recorrido, donde el observador, en este caso quien les habla, que va cargado de sus propias vivencias y su propia lógica, va transformando todo en un espacio propio al traerlo a un tiempo presente, su tiempo.
Mientras voy combinando las imágenes, el efecto no siempre es el buscado, es  un recorrido que se va modificando por lo que va sucediendo, por mis sensaciones, por  la búsqueda de efectos de luz y sombra, de blancos, negros y grises.  Es el registro de un momento  que es  resultado de toda la información que recibí hasta ese instante, se mueve y aparece. Este resultado no es totalmente cerrado, hay imágenes más claras y otras no tanto, dejando una parte abierta para que se reconstruida por el ojo del que la observa, que  a su vez viene cargado con sus propias emociones y sensaciones. Esto hace que evoque distintas cosas en el otro, no siempre la misma narración, pero si sentimientos y sensaciones similares.

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